El aceite de palma posee una serie de propiedades que pueden ser beneficiosas para el metabolismo lipídico, además de ser rico en vitaminas A y E, potentes antioxidantes. Dentro de una dieta rica y variada como es la dieta mediterránea, el añadir aceite de palma a nuestra dieta, puede tener efectos beneficiosos adicionales previniendo el envejecimiento a nivel cardiovascular.
Dr. Antonio Hernández Madrid, Dr. Carlos Escobar Cervantes
Servicio de Cardiología. Hospital Ramón y Cajal - Universidad de Alcalá. Madrid
En los últimos años existe un interés creciente por las propiedades del aceite de palma. Este aceite vegetal que se obtiene a partir del Elaseis guineensis posee unas características que sin duda lo hacen único no sólo por sus propiedades sobre el metabolismo lipídico, sino porque el aceite de palma tiene una proporción importante en precursores de la vitamina A y de la vitamina E, potentes antioxidantes, que lo hace interesante en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Existen varios estudios que demuestran los beneficios en la utilización del aceite de palma fresco en una dieta variada en la reducción del riesgo de trombosis arterial y arteriosclerosis, inhibición de la síntesis de colesterol y la agregación plaquetaria así como una reducción en la presión arterial.
Estas propiedades del aceite de palma son consecuencia directa de los distintos componentes que tienen en su composición, dada su estructura singular. Aproximadamente el 50% de sus componentes son grasas saturadas de configuración cis (fundamentalmente ácido palmítico: C16:0), un 37% de ácidos grasos monoinsaturados (principalmente ácido oleico: C18:1) y un 10% de ácidos grasos poliinsaturados (sobre todo ácido linoleico: C18:2), además de tener en su composición precursores de las vitamina A y E potentes antioxidantes.
Según las recomendaciones europeas sobre la prevención de la enfermedad cardiovascular, se recomienda que el consumo total de grasas en la dieta debe ser inferior al 30% y de éstas que menos de un 10% sean de grasas saturadas, hasta un 10% de grasas poliinsaturadas y entre un 10-15% de grasas monoinsaturadas, con un consumo total diario de colesterol menor de 300 mg. En consecuencia, el aceite de palma, dentro de una dieta rica y variada como la mediterránea, es capaz de cubrir estas necesidades, debido a que es un aceite rico en ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados (favorables para el metabolismo lipídico), así como en ácidos grasos con configuración cis que son los ácidos grasos saturados que producen menos efectos deletéreos.
Del mismo modo, varios estudios han señalado los efectos beneficios del aceite de palma sobre la agregación plaquetaria y el sistema de la coagulación así como en la producción de tromboxanos, tan perjudiciales para la salud cardiovascular.
Por otra parte, numerosos estudios han demostrado que en aquellos países o situaciones